Cuando arrancaron las redes sociales todos íbamos algo despistados. Algunos no tardamos en aprender lo básico, la famosa netiqueta, y la convivencia se hizo más fluida. Dejamos de usar mayúsculas para no gritar a nadie, aprendimos a movernos sin invadir espacios ajenos y a no hacer spam. Algunos. Porque de un tiempo a esta parte cada vez veo más abusos y faltas de respeto por parte de personas que ni conozco ni les pedí amistad. Y no hablo de trols, que son otra especie. Pondré algunos ejemplos.Los «poetas». Son una...

La última causa del Fuenteovejuna de las redes sociales se popularizó  bajo el hashtag #Juanaestáenmicasa —rápido, ocurrente y oportuno—, e  inundó internet de la mano de hombres y mujeres ávidos de justicia popular. Periodistas de prestigio se apropiaron del lema e incluso increparon a quien criticaba que Juana no acatara la sentencia....

Cuánta vida hay aquí abajo, ajena a los turistas, al cambio climático, a las noticias horribles de cada día. Es otro mundo, sereno, lento, apacible, tan distinto al mío. Hacía años que no me acercaba a este lugar de la costa dónde de pequeña jugaba con mis padres. A Gabriel no le gusta, dice que esta zona está por civilizar. Temí que la colonización urbanita hubiera ahuyentado a los peces, pero el entorno es fascinante, limpio. Esta  luz extraña, como de país de cuento, me acaricia con una dulzura que...

Hoy ha sido un día largo en el que el peso de los recuerdos ha estado muy presente. Hace 20 años que asesinaron a Miguel Ángel Blanco, veinte años desde que muchas almas dormidas resucitaron y llamaron a las cosas por su nombre. Lo he pasado entre tareas domésticas, trabajo de internet y la redacción de un artículo que pensé en escribir hace unos meses, sentada en el patio de butacas de la Sala Ruzafa. Había comenzado a leer Patria, la hipercomentada obra de Aramburu, y vi un paralelismo claro entre...

Son las tres. Merak ha quedado con Zeta-Chi a las cinco, pero ya le tiembla hasta lo que no tiene. Lleva meses, puede que un año, retrasando el momento. Por miedo.Ha cumplido los diecisiete años, pero desde niño sabe que le gustan las chicas. No entiende qué ha fallado en su concepción, se supone que eso está controlado y su mal, abolido, pero teme ser el error estadístico de su lote. Nunca se lo ha confesado a sus madres aunque barrunta que lo saben:―Merak, mi vida ¿no quieres jugar con...

Los que me seguís sabéis que las novelas que componen esta trilogía han tenido muchas vidas, sobre todo la primera, El final del ave Fénix. Una vida difícil, extraña, de cuya mano he aprendido bastante del mundo editorial. Esta semana las dos primeras comienzan una etapa nueva, independiente y transparente, dos características que no las adornaba hasta ahora. Por ellos cambian de portada aunque el contenido sigue siendo el mismo y esta es su presentación oficial: La aventura comenzó en 2008 con la publicación por la editorial Centurione ―ya...

Madres. Tal vez ese debería haber sido el título de la trilogía que comenzó con El final del ave Fénix y que ahora llega a su fin: Madres. Lo pensé hace unos meses leyendo los debates abiertos a partir de las controvertidas declaraciones de la periodista Samanta Villar sobre la maternidad y lo he vuelto a pensar estos días con la celebración del día de la Madre.Ser madre es algo hermoso, incomparable, para mí la mayor y mejor experiencia de mi vida y, tal vez, la única que muchos hombres...

El título de esta entrada tiene su explicación. He estado alejada del blog, en realidad de la escritura ―aunque menos de lo que me parecía― por motivos personales.Pero, tras meses de no poder escribir como se debe, por fin he conseguido sentarme a ordenar ideas. Decía que al final he escrito más de lo que parecía. De hecho, en estos meses he terminado una novela rara, muy, muy rara, que ya está en manos de mi agencia aunque no sabe muy bien qué hacer con ella. Las editoriales tienden a...

Siempre se ha dicho que el trabajo de escritor es solitario, y es cierto. Ya lo comenté hace tiempo en el blog. Es una actividad difícil de entender por quienes te rodean, te miran como si te hubieses vuelto un poco loca o ya no transitaras por este planeta como una simple mortal, aunque sigas siendo la misma que va a Mercadona, viaja en bus o se emociona con una puesta de sol. Te pasas horas, sin importar si es de día o de noche, sentada frente a la pantalla...

Acaba una época, la mía. Es un tópico, pero se acaba. Me miro al espejo y sigo viendo a la jovencita que de madrugada saltaba por encima de los sofás bailando al ritmo de George Michael y su Faith, cansada de preparar un examen de econometría que, tenía claro, quedaría para septiembre. Pero, aunque mi percepción me engañe, benevolente, la realidad es otra. George Michael ya no está, se ha fugado al mundo de los invisibles y, aunque a veces sigo bailando por casa como si no me viera nadie...