¿Te vienes?

Hace tiempo, en este blog, abrí una serie de artículos con lo que llamé Leyendas Urbano-Literarias donde traté de desmitificar algunos aspectos de la literatura que desde fuera parecen una cosa y luego son otra bien distinta. Como un trampantojo. Y en este voy a retomar una de ellas al hilo, precisamente, de un trampantojo muy especial.

Hablo con muchos lectores y algunos me confiesan que nunca han ido a una presentación literaria porque piensan que no es para ellos, que se van a aburrir, que es un evento para culturetas. Otros muchos van solo cuándo se trata de una autor mediático o a quién admiran, para conseguir una firma que personalice ese libro deseado y lo haga único en su biblioteca. Pero no se les ocurre ir a presentaciones de autores que no conocen o les suenan poco. Al final, en las presentaciones, parece que nos veamos siempre la misma gente, la mayoría escritores que quieren apoyar a ese colega y que terminan con más libros en su biblioteca de los que jamás podrán leer. De hecho algunos los compran a sabiendas de que nunca lo leerán, pero siempre es bueno mantener vínculos de reciprocidad. Pero a lo que voy, y de lo que hablé en su día en LUL-1 Las presentaciones son un tostón, este tipo de actos han evolucionado como también lo ha hecho la figura del escritor. Quedan pocos encerrados en su Olimpo, aquellos que pueden permitírselo; el resto se acerca al lector y hace de la presentación un acto social ameno, a veces ―cuando el presupuesto o los amigos lo permiten― multidisciplinar y participativo. Se busca vender el libro, por supuesto, pero despertando el interés por su contenido, aguijoneando la curiosidad del lector, dando a conocer al autor desde distintas ópticas, de forma que se intuya su forma de escribir. Y, como decía, a veces se combina con música o teatro, como la presentación en la que participé ―con bastantes limitaciones― el sábado pasado y en la que disfrutamos con las actuaciones de José Luis Macías (Glamour, Comité Cisne), Quique López (Los Inhumanos), Sergio Villanueva y Pablo Vila (componentes de The Blisters), Pepe Mallent (The Tweeters) y Diego de Antonio (La Banda del Pop), además, claro está, del autor del libro de relatos que se presentaba, Sergio Aguado, fundador de Los Inhumanos. Fue la locura.

 



Este viernes participaré en Madrid en una presentación menos follonera, más intimista, pero creo que muy interesante. Se trata del debut editorial de Marina Lomar como novelista con su obra Trampantojo.

No es la primera novela escrita por la autora, aunque sí la primera publicada, y antes ya había publicado relatos en antologías como Once monstruos, Del Loco al Mundo, Niebla y Sangre, Ins-Omnium o De amor y guerra. Además se ha revelado recientemente como una poeta de pluma afilada, nada extraño dada su afición a la poesía, su dominio del lenguaje y su naturaleza soñadora, sensual e intensa. De hecho en Trampantojo cada frase es un bisturí que disecciona la naturaleza humana con precisión, no hay una palabra de más, y cada una encierra el significado exacto para la situación descrita y la sonoridad adecuada. Si le preguntara por sus influencias, estoy segura de que no faltaría Colette y la autora francófona Louise Dupré ―Premio Alfred-DesRochers, Miembro de la Academia de las Letras de Quebec y de la Royal Society of Canadá― de quien es traductora habitual tanto en poesía como en narrativa. Y creo que esta huella se percibe en su escritura.

De la obra contaré poco, porque pronto haré la reseña completa espero que con vídeo incluido. Y también porque
espero que muchos os animéis a compartir con Almudena Gutiérrez ―Directora de la Revista Pasar Página―, María Vicenta Porcar ―Directora del espacio radiofónico cultural Pegando la Hebra― y de la propia autora ―junto a servidora― la tertulia que mantendremos en la librería Lé (Madrid) este viernes 12 a las 19:00. Publica Ediciones Babylon, una editorial pequeña con experiencia en el mundo del cómic pero que avanza con paso firme por la senda de la narrativa. Los libros de editoriales pequeñas son más difíciles de encontrar ―si queréis conocer la aventura de estos libros, os recomiendo que leáis el artículo Cuando fui libro―, por lo que si sois amigos del papel y de comprar en librerías, lo mejor es aprovechar estas ocasiones para hacerse con el ejemplar y, de paso, conocer al autor. La lectura será una experiencia más rica.

Para los lectores
de mi tierra, Trampantojo se presenta el 23 de abril, con todos los honores que el día del Libro merece ―actuación musical incluida―, en Ámbito Cultural, y el 3 de mayo en la Feria del Libro.

Y, ya que estamos hablando de presentaciones, aprovecho para informar que el sábado será Marina quien me acompañe a mí en la  Feria del Libro de Alfafar, una localidad muy cercana a Valencia, en una tertulia sobre la trilogía que muchos ya conocéis. Tanto si la has leído como si no, estás invitado. Mis libros también son difíciles de encontrar, sé por algunos seguidores que en las librerías donde compran habitualmente les dicen que están agotados, pero solo es así con algunas ediciones (la de Centurione, Aladena, y Ediciones B están agotadas). Sin embargo hay ediciones de las que no solo quedan libros, sino que acaba de llegar una reposición, precisamente para que no falten este sábado y en las futuras ferias del libro y clubs de lectura que se avecinan.



Alegra ver que la literatura sobrevive, que todavía hay lectores que buscan nuevas historias, complejas, intensas, entretenidas, que dejan poso, y que nuevas escritoras se suman a la lista de mujeres que se abren camino en este complicado mundo.

 

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