«En un rincón del alma», de Antonia J. Corrales

Sinopsis

«Todos ocultamos pedazo de nosotros mismos: instantes imprecisos de nuestra vida. Esos jirones están preñados de añoranzas, de deseos incumplidos, de amores imposibles o frustrados, de silencios necesarios, de mentiras piadosas. Llenos de la impotencia que a veces, produce la vida. Esas pequeñas cosas que no solemos compartir con nadie, son las que nos hacen ser quienes somos, las que nos convierten en seres únicos e irrepetibles. Son las que guardamos en un rincón del alma. En esta novela, carente de sinopsis, el lector encontrará una historia real y conmovedora. Una historia que, como apunta su creadora, deber ser leída como si la protagonista saliera del presidio de sus páginas, e irrumpiera en nuestra vida del mismo modo en que lo hace una persona que nos acaban de presentar, con la que intimaremos poco a poco, día tras día. En este caso, página tras página. Todo ello bajo la sombra de un paraguas rojo.»

Cuando tuve este libro en mis manos intuí que iba a ser una experiencia inolvidable y no me equivoqué. Tal vez fuera porque había tenido la oportunidad de conoceraunque solo fuera virtualmente a la autora (Antonia J. Corrales) y su personalidad tan arrolladora como humana me habían ganado en un par de comentarios que cruzamos, tal vez fuera por los comentarios que ya había leído. Mis sospechas se confirmaron. El problema es que cuando lees algo así, luego se hace muy difícil escribir unas líneas que estén a la altura de lo que te hizo sentir.

Porque hay libros que tienen palabras, y libros que tienen vida. Y este es el caso de En un rincón del alma. Es un libro vivo, que destila sensibilidad, y que de tan real que es lo llegas a sentir, se convierte en parte de uno mismo.

De esto ya hace un tiempo, pero traigo la reseña porque En un rincón del alma es una de esas novelas que deberían haber sido un best seller y no llegó a ello porque para eso además de ser bueno hay que tener suerte y caer en las manos adecuadas; y ahora que está disponible en Amazon se está viendo lo que podría haber sido y aún puede ser.

A partir de las cartas que una hija empieza a escribir a su madre en el momento más crucial de su vida, nos introducimos en la vida de Jimena, una mujer que representa a otras muchas, y que no quiso interpretar el personaje que le habían asignado en la vida. A veces nos adjudican un papel que no es el nuestro, y eso le pasó a Jimena, sin que nadie se diera cuenta, o mejor dicho, sin que los que la rodeaban quisieran aceptarlo.

A través de esas cartas conoceremos su pasado y su presente, sus ilusiones y amarguras, y la importancia de la amistad en un mundo en que es fácil estar solo en compañía. Y a la vez, se irá dibujando el retrato de una de las muchas Españas que han sido, la que le toca vivir desde niña, y sigue viviendo en la edad adulta.
Los personajes son entrañables, y puedes encontrar algo de ti en muchos de ellos. Creo que consigue mostrar perfiles muy distintos de mujer, que vienen a marcar una escala en cuanto a los niveles de renuncia de uno mismo. Desde Felipa, completamente asumido su papel de esposa y madre tradicional, sin más ambición que criar y casar a sus hijos, hasta Raquel, que es la antítesis de su madre, capaz de liarse la manta a la cabeza y buscar su futuro en otro país. Entre esos extremos, las «brujas de Eastwick»
como se autodenominan el grupo de amigas que son el pilar de la novela,  marcarán los grises de esa escala hacia la libertad emocional y el coste que supone renunciar a ella.

También los personajes masculinos, como el del padre, su hermano, el marido o sus «salvadores», sus «paraguas rojos», nos muestran muchos perfiles, muchas sensibilidades diferentes que a más de uno le dará que pensar. Tal vez incluso cambiar.

Todos ellos se adentran bajo la piel y encuentran un lugar en un rincón de tu alma conforme vas leyendo tal y como anuncia el título.

El libro tiene frases hermosísimas, para paladearlas y releerlas con avidez. Hay que tener mucho oficio para escribir con tanta sencillez y tanto lirismo, sin caer en la cursilería ni el exhibicionismo dialéctico.

Invita a la reflexión, a veces hasta la congoja, porque nada de lo que les sucede a las protagonistas deja indiferente. Ha sabido transmitir tan bien la sensibilidad de las mujeres en sus distintos aspectos, que da escalofríos. Hubo momentos en que noté que se me cerraba la garganta y necesitaba respirar hondo.

Y a la vez como comentaba antes hará reflexionar a muchos hombres sobre lo que saben o no de las mujeres, sobre su actitud ante ellas.

Rodeado de un halo de misterio y magia, todo en el libro cautiva, lo único que sientes al terminarlo es que se lea tan rápido. En su día dije que este libro sería el paraguas rojo de la autora y creo que está empezando a serlo.

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