La semana pasada comenté que había publicado una novela de forma clandestina, con seudónimo, y os reté a adivinar cuál era. No era difícil viendo mis redes sociales y atando cabos con el seudónimo. Como prometí, hoy desvelo cuál es y por qué la he publicado como lo he hecho. Como algunos habéis descubierto, se trata de El infiltrado: La Puerta del Cielo, publicada bajo el seudónimo de M. S. Quebec. Algunos que adivinaron mi autoría me han preguntado por qué con seudónimo. Es simple, por desligarla de mi obra anterior,...

Tuiteos de @perezreverte sobre su libro ‘Un día de cólera’: —jadibu1980: Hola, Arturo. Acabo de terminar ‘Un día de cólera’. Me ha gustado, pero en mi opinión le sobran personajes. Un saludo. —Sí. Sobran unos 500, más o menos, entre muertos y heridos. Pero estaban ahí. No elegí que estuvieran. Tuve que apañármelas con ellos. —spartanoB10: En él escribió: «Por un momento parecíamos una nación». ¿Cree que algún día volveremos a serlo? —Para mí que se nos pasó el arroz. Pero nunca se sabe. —rafaelbigorra: Viendo lo que ocurre en Francia, ¿no fue un error...

Pasadas seis semanas de confinamiento, mis estados de ánimo se disparan hacia arriba o abajo como los de un enfermo entrado en años que una mañana está bien y de buenas y a la siguiente quiere dictar su testamento. Nunca antes la pregunta “¿cómo amaneciste?” me había parecido tan compleja. ¿Qué puede uno decir? ¿“Mal, gracias, ¿y tú?”? ¿”Muy bien, pero no importa”? Y tampoco se trata de quejarse, porque las aflicciones se contagian con la facilidad del sarampión y lo cierto es que todos andamos en las mismas. Todos...

Hay noticias que se propagan a gritos, pero la que hoy me ocupa no pasaba de ser una de esas sospechas indecisas a las que damos trato de falsa alarma, con tal de no tener que ocuparnos de ellas. —Creo que vi un ratón en la cocina –arrugó la nariz mi correclusa, hace ya una semana, como rogando ser al tiro contradicha. —Algo pasó corriendo, pero no estoy segura. —Seguramente era una lagartija… —especulé sin más, para esquivar el bulto y desembarazarnos del engorroso tema. "De entonces para acá, he logrado expulsar a...

El más grande problema de los confinados es también nuestra única riqueza incalculable: el tiempo. Hay quienes a esta hora ven el suyo agotarse sin remedio, mientras otros no sabemos qué hacer con la cantidad de horas que el encierro nos ha puesto en las manos. Es como si heredaras un capital inmenso, y con él incontables dolores de cabeza. Sabemos, además, la mala fama que tienen los herederos como administradores. Se gastan la marmaja con la facilidad que el yonqui mata el tiempo. Mucho se habla de las incalculables pérdidas...

Fue uno de los principales representantes de las vanguardias dentro de la poesía alemana del cambio de siglo, concretamente enmarcado dentro del expresionismo poético. A continuación reproduzco Extraña primavera, de Georg Trakl. Extraña primavera, de Georg Trakl Profunda luz. Las doce. En duro suelo me abriga el sueño aquella vieja roca. Tres ángeles detienen, suave, el vuelo. Extraños ríen con extraña boca. Baña los campos la fundida nieve. Premonitoria es esta primavera, y de aquel abedul se adentra, leve, en frío lago larga cabellera. Veloz acerca el ala hermosa nube, cintas azules en el cielo brillan… Risueño en ellas mi mirar detuve. Los...