Cuando entramos en una librería y seleccionamos un libro creemos erróneamente que la elección es nuestra, cuando en realidad nos han ido dirigiendo los pasos desde antes incluso de entrar en la librería. Para empezar, a la vista solo encontraremos determinados libros de determinadas editoriales, rara vez se colará alguna novedad minoritaria y pocos lectores se pierden por los anaqueles preñados de títulos. La gran mayoría de público no pasará de ahí, de dar vueltas por esas mesas con un surtido de pasteles por lo general lo bastante apetecible como...

Cuando uno escribe y es consciente de que va a publicar, asume que es imposible agradar a todos los lectores. Incluso agradar a muchos es difícil, aunque tu aspiración sea hacer disfrutar a cuanta más gente mejor. Pero cada lector es un mundo y son muchos los factores ajenos al propio libro que influyen en que lo disfrute: el momento, las circunstancias, el tiempo disponible, lo que de él espera o le han contado, la opinión que le merece el autor…Lo mismo le ocurre al lector cuando adquiere un libro...

Hemos celebrado hace poco el día de las librerías, lugares llenos de historias maravillosas tanto por lo que contienen sus anaqueles como por las vivencias y anécdotas que los libreros pueden contar, pero cuya propia historia parece hoy amenazada  ante la llegada del libro digital. Durante años, incluso siglos, fueron lugares de encuentro, de pasar horas acariciando lomos, leyendo contraportadas o incluso capítulos enteros. Lugares en los que con la complicidad del librero descubrir pequeñas joyas, acertar en el regalo  adecuado para aquel familiar de gusto caprichoso o el libro adecuado...

Un tema vidrioso en este país es el de los premios literarios. Recuerdo cuando terminé mi primera novela y por los comentarios de unos y otros empecé a considerar la posibilidad de publicarla. Sin conocer a nadie en este mundillo se me antojaba un imposible, y como muchos otros autores noveles antes y después que yo, me decidí a enviarla a un premio, el primero que se convocaba en el calendario tras tomar aquella insensata decisión. Pues de eso quiero hablar, de lo que parecen catapultas literarias y pueden ser sepulturas. En...

Hace una semana leía en El País un precioso, incluso poético artículo de Winston Manrique ―”Autores en penumbra”― y, siendo cierto lo que dice, a la vez no lo es, y trataré de explicarme. El artículo hablaba sobre  los escritores que habiendo publicado con un nivel literario reconocido por la crítica y a veces incluso por el público, no han alcanzado la notoriedad y la fama de otros cuyos méritos no son mayores que los de aquellos. Pero habría que matizar  que hasta en la  penumbra hay clases, y...