La construcción de un personaje. Elena Lamarc
Crear un personaje es uno de los retos más atrayentes al comenzar a escribir, sobre todo cuando, como es mi caso, se trata de una novela de personajes en la que ellos son la trama. Eliges sus características físicas, color de ojos, de pelo, complexión; sus gustos personales, tics, manías, cosas que lo hacen reconocible… Pero cuando ese personaje además comienza con su nacimiento y termina con su muerte en la edad madura, llegas mucho más lejos; el personaje cecerá, alimentándose de vivencias y cambiando en función de ellas. No puedes darle el mismo contenido psicológico a un detective que resuelve un crimen en un par de semanas o incluso un año, que a joven que comienza sus días en una guerra medieval y terminará curtido en mil batallas y con muchos afectos a la espalda. Tienes que darle una coherencia psicológica a esa evolución aunque no seas psicólogo, meterte en su piel, en su mentalidad y la de su época, y dilucidar qué huellas dejan en su personalidad cada trance y cómo los supera, sin que esas huellas sean las mismas que te dejarían a ti situaciones similares. Algo complicado y que a veces no llega al lector si se limita a verlo desde su propia mentalidad y los valores imperantes en el presente.
Sequía creativa
Muchos son los que me preguntan cuánto falta para que salga la nueva novela. Es lo que tiene acabar la anterior dejando cierta expectación en el aire. Y yo les contesto que la cosa va para largo. No debería, pero así es.
Los motivos son variados. El primero es que apenas saco tiempo para escribir. Promocionar las novelas que ya están a la venta quita tiempo, debo seguir las estadísticas, mantenerme presente en las redes sociales, aunque no sea de las que solo se dedican a hacer publicidad ―o autobombo, como algunos acusan― y a moverme por distintos sitios para que las novelas sigan vivas. Tener que ocuparte personalmente de esas cosas quita dedicación para lo fundamental. No solo por el tiempo real que dedicas a eso, sino por el desgaste mental que conlleva pensar cómo hacerlas.
Ahora que no me oye nadie...
En pocos días se han juntado el pasado y el presente de un libro que me cambió la vida, y he pensado que hoy, fecha que marcó esta novela, es un buen momento para contar su historia, cómo nació y cómo de su mano emprendí un camino que para mí no tiene marcha atrás; cosas que nunca he contado por escrito, por pudor, por vergüenza ajena, por qué sé yo.
Impresiones de una pirateada
Pues sí, me tocó, me piratearon.
Hablar del «pirateo» (prefiero no andarme con eufemismos largos y retóricos para llegar al mismo concepto) es meterse en un jardín peligroso porque levanta pasiones a favor y en contra, y las posturas están muy radicalizadas. Yo tenía mi opinión formada sobre el asunto desde hacía tiempo y de hecho escribí varios artículos sobre el tema.
LUL 3: los ebook son caros
Hace un par de semanas deshacía el mito de que ser escritor o vivir de vender libros es jauja. Y entonces me refería solo a las ediciones de papel. Me quedó pendiente comentar aquella otra afirmación, repetida hasta la saciedad por los internautas/twiteros de que los libros electrónicos son caros, que deberían ser casi gratuitos ya que no tienen costes asociados (uno o dos o más años de trabajo no cuentan) y que las editoriales los ponen muy caros para forrarse y si los bajaran de precio venderían por castigo.
Mi experiencia en Amazon Kindle
Tal y como me comprometí hace un par de entradas, voy a ir contando mis impresiones sobre Amazon para Kindle, y comenzaré por el principio aunque otros colegas ya han hablado de ello en sus blogs respectivos.
Confieso mi total ignorancia antes de decidirme a subir el libro. Como no soy usuaria de este sistema ―todavía, me doy de plazo hasta Navidad para que me regalen un lector de ebooks― ignoraba por ejemplo que no solo podría descargarse el libro digital en ese aparatito llamado Kindle y del que recientemente se ha anunciado la salida de versiones muy económicas, sino que el programa para leer puede descargarse gratuitamente en casi cualquier dispositivo electrónico de los conocidos: iPad, iPod, PC, Mac, smartphones, Blackberry y otros miembros de su especie…