Ahora que no me oye nadie...
En pocos días se han juntado el pasado y el presente de un libro que me cambió la vida, y he pensado que hoy, fecha que marcó esta novela, es un buen momento para contar su historia, cómo nació y cómo de su mano emprendí un camino que para mí no tiene marcha atrás; cosas que nunca he contado por escrito, por pudor, por vergüenza ajena, por qué sé yo.
Venganza de Sangre, de Sebastián Roa
El próximo domingo se presenta en Bibliocafé la novela de Sebastián Roa «La loba de al-Ándalus». Todavía no la he leído, pero sí que leí su novela anterior que es la que da nombre a esta entrada, y de ella y del propio Sebastián quiero hablar.
Llegué a su novela «Venganza de Sangre» empujada por el mayor lector compulsivo de novela histórica que conozco, mi amigo Toni Zarza, un fenómeno que contagia su pasión por la buena literatura a cualquiera que se le acerca ya sea en persona o a través de las teclas. Nos lio a un buen número de aficionados para que leyéramos la novela este verano colándola a otras y nos reuniéramos con el autor en septiembre para comentarla. Y así lo hice, a pesar de que tiendo a dosificarme la novela histórica porque suele ser larga y me reduce la posibilidad de leer todo lo que quiero.
Las guerras de Elena, publicada por B de Books
Escribo sin casi tiempo para hacerlo. Desde hace dos semanas mi vida se ha convertido en un dulce caos, pero aunque sean solo unas líneas tenía que anunciarlo en mi página.
¡He firmado con B de Books y Ediciones B para la publicación en edición digital y en papel de mis dos novelas! Sí, he dicho bien, de «El final del ave Fénix» y de mi obra inédita «Las guerras de Elena».
Fátima, libros y sorpresas
Estas semanas me han pasado muchas cosas. Tantas que no he podido ni actualizar el blog. Ha sido una mezcla extraña de sentimientos, y no me siento capaz de separarlos. Unas me afectan a mí directamente, otras afectaban a una niña de ojos grandes y negros que me robó el corazón, pero todas ellas han sido intensas y gratificantes, aunque como todo en esta vida tuvieron su contrapunto triste aunque esperado.